Las cosas que aprendí en abril de 2016

1.Tenías razón: me distraigo mucho en “pendejaditas”

Dicen que postergamos las cosas importantes por diversas razones. Una de ellas es porque tenemos miedo de intentar y fracasar, por eso preferimos hacer algo que nos parece inofensivo, que no nos trae beneficio alguno y que consume nuestro tiempo; así, después podemos decir “es que no me alcanza el tiempo” y seguir postergando.

Luego, encontramos maneras de justificar esas distracciones cuando alguien nos lo dice. Decimos “no es algo malo si me la paso enviando Whatsapp con datos y chistes inútiles a varias personas en el día”, “no es malo si estoy viendo fotos”, “no tiene nada de malo si me pongo a debatir de ‘temas serios’ en el foro que leen nada más 10 personas”, entre otras.

Una persona me decía esto muy frecuentemente hace tiempo, y yo me defendía con vehemencia diciendo que exageraba, porque no estaba haciendo algo malo. Y es verdad, no son cosas malas, pero ¿qué me dejaban? ¿Me llevaban a algún objetivo de los que me había (o no me había) planteado? La verdad es que no.

Hace poco que silencié todas las notificaciones de mi iPhone, apago el chat de Facebook y el Whatsapp la mayor parte del día y he logrado algunas cosas nuevas. Me falta silenciar algunas otras distracciones, vamos por una a la vez.

2. Hecho es mejor que perfecto.

Que tiene que ver con lo anterior: a veces no hacemos las cosas porque creemos que necesitan un nivel de perfección; si no son “perfectas”, mejor no arriesgarse a mostrarlas al mundo. La autora que acabo de leer recientemente lo dice de manera elocuente: “Es mejor el libro imperfecto que es publicado, que el libro imperfecto que nunca sale de mi computadora”. De hecho, autopubliqué mi primer libro en Amazon pensando en eso (lo encuentran por aquí: https://www.amazon.com.mx/dp/B01E9DS2XU y si me regalan una reseña se los agradeceré mucho)

Y cuando no tenemos la obra perfecta, caemos fácilmente en esas distracciones “pendejas”, perdemos el enfoque. Es muy difícil volver a tener enfoque luego que te acostumbras a tener la cabeza dispersa. Requieres mucha voluntad, mucha paciencia, mucho esfuerzo, mucha constancia.

3. Pedir perdón sana

Algunas de nuestras acciones acaban teniendo un efecto que daña. A veces lo hacemos sin esa intención, pero el efecto del daño queda y muchas veces no hacemos algo por repararlo. Quizá porque no percibimos lo que hicimos o porque nos gana el orgullo y ahí se queda lo que causamos.

La mayoría de las veces, lo más reparador es pedir perdón. Con sinceridad, no como compromiso. Sobre todo cuando actuaste sin la intención específica de dañar, sino que fue un efecto de otra cosa (tus miedos, tu ignorancia, tu afán de protegerte, etc.), es aceptar y decir: la regué, perdóname.

No estoy hablando de pedirle perdón a un tercero solamente. La persona que más solemos dañar es uno mismo, y casi nunca nos pedimos perdón por lo que nos hacemos, nos decimos, lo que pensamos de nosotros.

4. Abundancia es un mindset

Hay tres conceptos que he estado oyendo mucho este año: Abundancia, Valor, Dinero. Están relacionados, aunque no se definen entre sí. Lo que he estado oyendo/leyendo con frecuencia estos meses es que todos podemos crear abundancia, aunque esto no se refiere principalmente a dinero (lo involucra y es una consecuencia, pero no el fin principal), y tiene que ver con el valor que aportas a otros y cómo les ayudas a también generar ambas cosas.

De acuerdo a lo que he estado aprendiendo, la abundancia es una mentalidad. Dejar de pensar y producir escasez, dejar de pensar que somos indignos e incompletos, y por el contrario, somos dignos (de amor, valor y conexión) y somos suficientes. Cuando pensamos que somos indignos e incompletos, porque a veces así somos educados, hay que remitirnos al punto 3 de este texto.

Edgar Fernández Written by:

One Comment

  1. En las 2 primeras caigo mucho, me he dado cuenta que por estar viendo el celular para ver que publicaron los “amigos de internet” ya se me fue una media hora que bien pude haberle avanzado a mis libros pendientes de Asimov, escribir algo, salir a bajar la panza, etc. Lo segundo es pariente del 1ro, por no poderme concentrar no hago las cosas y pues ya habrá tiempo para hacerlas bien, y ese tiempo nunca llega… en fin , si todo esto lo aprendió alguien con un gato en la cabeza chance yo tambien =D

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